Tendinitis vs. Bursitis: Cómo diferenciar el dolor de hombro y cuándo ir con el especialista

La tendinitis y la bursitis de hombro en Monterrey son las causas más comunes de consulta por dolor crónico. Aunque suelen presentarse juntas, entender cuál es la estructura dañada permite un tratamiento mucho más rápido y efectivo.

El conflicto de espacio en el hombro

Para entender estas lesiones, debemos visualizar el espacio subacromial: un túnel estrecho en el hombro por donde pasan los tendones del manguito rotador y donde descansa la bursa (una bolsa llena de líquido que evita la fricción). Cuando este espacio se reduce, ya sea por inflamación o por la forma del hueso, ocurre lo que llamamos “pinzamiento”.

¿Qué es la Tendinitis de hombro?

La tendinitis es la inflamación o irritación de los tendones. En el hombro, el más afectado suele ser el supraespinoso.

  • Causa: Generalmente por sobreuso, movimientos repetitivos (como nadar o pintar) o por el desgaste natural.
  • Sensación: Es un dolor que aumenta al intentar cargar peso o mover el brazo hacia atrás.

¿Qué es la Bursitis de hombro?

La bursa es el “amortiguador” del hombro. La bursitis es la inflamación de esta bolsa.

  • Causa: Suele ser secundaria a una tendinitis. Al inflamarse el tendón, la bursa se comprime y se inflama también para intentar proteger la articulación.
  • Sensación: Un dolor más difuso, que se siente incluso en reposo y que duele mucho al tacto directo en la parte lateral del brazo.

Diagnóstico Diferencial: La clave del éxito

En mi práctica en Monterrey, el diagnóstico no se basa solo en el dolor. Para cumplir con los criterios de Expertise (Pericia), realizamos:

  • Exploración física: Pruebas de arco doloroso.
    Ultrasonido de alta resolución: Es la mejor herramienta en el consultorio para ver en tiempo real si la bursa tiene líquido extra o si el tendón presenta microrrupturas.
  • Resonancia Magnética: Reservada para casos donde sospechamos que la tendinitis ha pasado a ser un desgarro real.

Tratamiento: Recuperando la movilidad

La buena noticia es que el 90% de estos casos se resuelven sin cirugía.

  • Terapia manual y física: Para reeducar la postura y abrir el espacio del hombro.
  • Infiltraciones guiadas por ultrasonido: Aplicar antiinflamatorios directamente en la bursa reduce el dolor de forma casi inmediata.
  • Ondas de choque: Ideales para tendinitis crónicas o calcificadas.

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En etapas agudas (dolor intenso y reciente), el hielo es mejor para desinflamar. En dolores crónicos o rigidez, el calor ayuda a relajar los tejidos antes de hacer ejercicios.

Debes evitar movimientos por encima de la cabeza, pero no dejes de mover el brazo. El reposo absoluto puede llevar a un hombro congelado.

Se recomienda un máximo de 3 infiltraciones de corticoides al año en la misma zona para evitar debilitar los tejidos. El PRP, al ser biológico, no tiene este límite.

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