
Imagina que el tobillo es una bisagra. Para que funcione bien, debe deslizarse suavemente. Un pinzamiento es, esencialmente, un “tráfico” en esa bisagra: tejidos inflamados o crecimientos óseos (osteofitos) se interponen en el camino, causando un dolor tipo “pinchazo” o bloqueo al intentar mover el pie.
Dependiendo de dónde sientas el dolor, clasificamos el pinzamiento en dos tipos principales:
Pinzamiento Anterior: Es el más común en corredores y futbolistas. El dolor aparece en la parte frontal del tobillo al realizar dorsiflexión (llevar el pie hacia arriba).
Pinzamiento Posterior: Común en bailarines, gimnastas o personas que caminan mucho en declive. El dolor se localiza en la parte trasera del tobillo al realizar flexión plantar (llevar el pie hacia abajo).
El diagnóstico es clínico y requiere atención especializada:
Exploración física: Realizo maniobras específicas (test de pinzamiento) para reproducir el dolor mecánico.
Imágenes: Radiografías para buscar espolones óseos y, en ocasiones, resonancia magnética para evaluar el estado de los tejidos blandos o cartílago atrapado.
Infiltración diagnóstica: A veces, una pequeña inyección de anestésico local dentro de la articulación confirma que el dolor proviene de adentro y no de los tendones externos.
Cuando el tratamiento conservador (fisioterapia, modificación de actividad) no es suficiente, la artroscopía de tobillo es la solución definitiva. Durante la cirugía, mediante incisiones milimétricas, procedo a:
Resecar el tejido inflamado: Elimino la membrana sinovial “atrapada” que causa el pellizco.
Remover espolones óseos: “Limpio” el hueso para que la articulación tenga espacio para moverse libremente de nuevo.
Es un procedimiento de mínima invasión que permite un retorno a la marcha en pocos días y al deporte de impacto en semanas, no meses.
Si tienes dolor mecánico al caminar, no lo ignores. Busca una valoración si notas:
Sensación de bloqueo (el tobillo “se traba”).
Imposibilidad de realizar una sentadilla profunda sin dolor.
Dolor punzante persistente a pesar del reposo.
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Esa sensación de bloqueo es clásica del pinzamiento. Ocurre cuando un espolón óseo o un tejido blando grueso se interpone mecánicamente, impidiendo que el tobillo complete su movimiento natural.
Al contrario, es una técnica de mínima invasión (artroscópica). No requiere abrir la articulación, lo que reduce drásticamente el dolor postoperatorio y acelera tu recuperación en comparación con la cirugía abierta.
Sí, ese es el objetivo principal. Una vez que retiramos el obstáculo mecánico y completamos la rehabilitación, la gran mayoría de los pacientes regresan a sus actividades deportivas al 100%.
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